Reconocer tus heridas emocionales es el primer gran paso para sanar

Reconocer tus heridas emocionales es el primer gran paso para sanar
Comparte

Quiero empezar este post, colocándote el siguiente escenario…

Imagina que, haciendo ejercicio, accidentalmente te aporreas la rodilla… Eso te va a causar una herida, ¿cierto?… Bien, ¿y qué es lo primero que vas a hacer frente a esa herida?… Probablemente gritarás, dirás una mala palabra, o incluso llorarás si te duele mucho.

Acto seguido, vas a intentar hacer cosas para que esa herida duela menos, ¿cierto?… La limpiarás con jabón y agua, te colocarás una venda, y evitarás mover mucho la zona afectada.

Si el dolor continúa, lo más probable es que intentes buscar ayuda. Acudirás con un doctor especialista en el tema y le dirás: “me aporreé la rodilla haciendo deporte”. Ese doctor va a mirar la zona afectada, y te dará algunos remedios o vendas, que vas a tener que ir a comprar.

Durante un tiempo vas a estar cuidando tu rodilla con mucho cariño, controlando tus movimientos, hasta que logres sanar la herida y te deje de doler o molestar.

Ahora bien, esto es lo que harías con respecto a una herida física… pero frente a una herida emocional, ¿harías lo mismo?

Reconocer tus heridas emocionales es el primer paso para sanar

Por lo general, hoy en día muchas personas no hacen nada frente a las heridas emocionales, pero, ¿por qué suele pasar esto? ¿será porque estas heridas no se ven?…

Sí, es por eso. En nuestra cultura actual se considera que llegaremos a ser más fuertes si escondemos nuestras heridas emocionales.

¿Y a qué heridas me refiero? Bien, a un abuso, un maltrato, un trauma, una desilusión, un desencanto, el rompimiento de una relación, la pérdida de un ser querido, una traición, etc. Cosas que hemos vivido, nos han causado dolor y que hemos decidido esconder.

Frente a esto, preferimos no gritar, no decir ninguna mala palabra, o no llorar. En nuestra mente está la creencia que frente a estas heridas no se puede hacer nada de eso, más que callar.

Tampoco pedimos ayuda, porque encontramos que no es tan grave, que vamos a ser capaces de manejarlo, o que el tiempo lo curará.

Una mujer tomando una hoja seca con su mano

¿Sentís que este es tu caso?

Las heridas emocionales provocan malestar físico

Como te dije en los párrafos anteriores, muchas veces no hacemos nada para sanar nuestras heridas emocionales. El detalle está en que esas heridas escondidas dentro de nosotros, tarde o temprano crecen, y se transforman en enfermedades.

Durante el periodo de enfermedad, es normal que vayamos al doctor a pedir ayuda, pero por el malestar físico. Sin embargo, no terminamos de entender que ese malestar en realidad se generó por no haber escuchado nuestra herida emocional.

Y nuevamente, esto es cultural, ya que tiene que ver con las definiciones que tú y yo tenemos sobre qué es una herida emocional.

Erróneamente, nos han enseñado que las heridas emocionales no se muestran, sino que “estas se curan con el tiempo”; dado que no las vemos, “son menos graves que las físicas”; que “no está bien pedir ayuda, porque eso significa debilidad o locura”; o que “no está bien llorar, porque llorar es malo”.

Ahora bien, lo que sí quiero que sepas es que, si no valoras, no priorizas, no respetas, no escuchas o no te haces cargo de tus heridas emocionales, tarde o temprano estas van a terminar siendo heridas físicas, y ahí sí van a ser escuchadas. De este tema hemos hablado anteriormente aquí.

Vacía tu estanque emocional

Que no te cueste expresar eso que te duele interiormente. A través de este post, te invito a que le des mayor seriedad e importancia a tus heridas emocionales.

Imagina que tú eres como un estanque, el cual vas llenando de cosas, momentos y situaciones. Así pues, si llenas ese estanque con dolores cotidianos, pequeñas discusiones, traumas, rabias, o cosas que has ido viviendo en el día a día y que no sacas, o no limpias, tarde o temprano, ese estanque se va a rebasar.

Y cuando se rebase aparecerá la angustia, la ansiedad, los problemas de sueño, los problemas de alimentación, la irritabilidad o los malestares físicos… Y claro, a lo mejor después te preguntes, “¿pero por qué estoy así? si hoy no me pasó nada”.

Y sí, no te paso nada, pero llevas meses (o quizás años) guardando en ese estanque cosas sin darte cuenta, sin evaluar, sin desmenuzar, sin sacar y sin limpiar. Y la idea es que vacíes ese estanque y lo limpies.

Analízate y empieza a decirte cosas como, “aquí hay un dolor, el cual reconozco y del cual me tengo que hacer cargo”. La idea es que mires a tus heridas emocionales como si fuesen heridas físicas, las cuales debes reconocer y atender, para que estas puedan sanar.

Estás a tiempo

La invitación hoy, es a que evalúes primeramente esto que acabo de explicarte aquí: la diferencia entre la herida física y la herida emocional.

Cuando ya te hayas dado cuenta de esa diferencia, procede a mirar ese estanque emocional que seguramente está rebasado con todo lo que te ha tocado vivir. Y empieza a desmenuzar aquellas cosas o situaciones que te hacen sentir sano, o bien que te hacen sentir enfermo y te generan dolor. Limpia tu estanque emocional.

Empieza a hacerte cargo de tus heridas emocionales, tal y como lo harías con una herida física. Trátalas exactamente igual. De esta forma tendrás menos problemas, menos enfermedades graves, porque aunque no lo creas, el cuerpo somatiza.

Una mujer libre de heridas emocionales

Y bueno, para finalizar, aprovecho de recordarte que aquí en este espacio podrás encontrar talleres y cursos que te ayudarán enormemente en tu crecimiento personal y espiritual, así que, ¿qué esperas? Suscríbete a ellos y obtén lo mejor para tu vida.

Saluditos.

Por: Adrian Alberto ∼ reencontrate.guru


Adrian Alberto

Redactor de contenido web e Ingeniero de Telecomunicaciones. Especializado en temas de crecimiento personal, tecnología e innovación digital.