Todo cambia cuando te das cuenta de que el conflicto jamás ha estado en el otro

Todo cambia cuando te das cuenta de que el conflicto jamás ha estado en el otro
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El hecho planteado en el título de esta entrada, que nos responsabiliza de cualquier conflicto, nos puede resultar difícil de digerir. Pero si ya lo hemos asumido como cierto, tenemos un camino recorrido que nos coloca en una posición de control increíble.

Sabemos que hay personas insoportables, malas, egoístas, desleales, maltratadoras y que en especial lo pueden ser con nosotros. Pero aun así, si a nosotros nos afecta, nos irrita, nos hace daño la conducta o el trato que nos pueda dar alguien, debemos ser conscientes de que eso no está allí por casualidad.

Todo lo creamos

Toda nuestra realidad corresponde a nuestra creación, atraemos situaciones, personas, cosas, oportunidades, con las cuales vibramos. Cada persona que te rodea te va a dar lo que tú le estás pidiendo vibracionalmente y el darnos cuenta de ello, nos permite generar cambios y ver las cosas desde una perspectiva muy diferente.

Imagínate que tienes a tu pareja al lado y le dices pégame, que le dices a tu jefe humíllame para ganarme este poco dinero que apenas me alcanza, que le dices a tus hijos háganme rabiar y morir de miedo con cada una de las cosas que se les ocurre hacer… Y ellos sin discutir mucho, acatan tu deseo… Pues algo así ocurre, pero a nivel vibracional, emitimos una vibración y creamos una realidad.

Así que nada de lo que nos pasa está fuera de nuestra responsabilidad, cada cosa que consideremos buena o mala la hemos creado, consciente o inconscientemente, normalmente y lamentablemente, lo segundo. Digo lamentablemente porque lo que almacenamos en nuestra mente subconsciente puede corresponder con cualquier evento de nuestro pasado que hayamos visto de forma negativa, que de alguna manera nos hay hecho daño y condicione nuestros pasos.

Memorias dolorosas

A veces nuestra mente subconsciente guarda mucho dolor, mucha rabia y atrae escenarios a nuestras vidas que sintonizan en esa frecuencia. Por eso cada vez que tenemos una situación de dolor, que nos genera rabia, agobio, miedo, podemos pausar y tratar de ver qué hay detrás.

Especialmente cada cosa que se repite en nuestras vidas o incluso en nuestro árbol genealógico puede ser punto de observación, porque detrás de ello hay algo que adoptamos que no nos hace bien y nos está haciendo repetir historias por solidaridad, por lealtad o por simple necesidad de vivir la experiencia.

Podemos cambiar los libretos, con nuestro presente estamos definiendo cosas de nuestro futuro, con nuestro pasado definimos mucho de lo que nos ocurre y está por ocurrir. No podemos cambiar eso, pero sí podemos procurar cambios ahora para verlos reflejados en nuestro futuro.

Cosas que podemos hacer:

Perdonar a otros y a nosotros mismos por eventos del pasado:

A veces llevamos cargas que no nos dejan avanzar, nos hacen vivir en malestar y nos conducen a seguir atrayendo situaciones que nos hagan sentir mal.

Revisar patrones que se estén repitiendo y trabajar en cortarlos:

Entender qué hay detrás de las decisiones que nos hacen repetir una experiencia propia o del pasado y sanar o limpiar el origen de esos patrones. Somos libres de trazar caminos diferentes y tenemos la capacidad de romper ataduras con lo que no nos conviene vivir.

Decidir por la felicidad:

conflicto

La felicidad parte de una decisión, la de ver con los mejores ojos la vida, esperar los mejores resultados, confiar en los demás y en especial en nosotros mismos, aprender a rescatar lo bueno en lo no tan bueno, hacer lo que amamos, entender el juego de la vida, sin juzgarlo, evitar la crítica y los juicios… Todo esto está en nuestras manos y hacerlo nos cambia la experiencia vital.

Cambia tú

Cuando tú cambias, todo cambia… El conflicto nunca está en el otro. Aprende a ver más allá de lo evidente. Controla a tu ego que se siente lastimado y acorralado por la maldad del mundo y del resto de las personas y entiende de una vez, que lo que vez afuera es tu creación. Comienza por ser esa persona con la que te gustaría tropezarte, sé el hijo o la hija que quieres tener, la pareja que te gustaría, sé la madre o el padre que te hubiese gustado tener, sé el tipo de persona que admirarías. Dale al mundo lo que tú quieres recibir.

Aprovecha cada momento de tensión en tu vida para darte cuenta de que estás creando desde un punto de sufrimiento y haz lo posible por colocar amor donde ha habido dolor. La vida es muy cortica y entender el juego a tiempo no ahorra muchos malos ratos, nos permite escribir el libreto con consciencia, eligiendo los escenarios y los personajes que nos permitan experimentar desde lo bonito de la vida y no desde lo amargo. De cualquier manera todo suma, todo lo que vivimos enriquece el alma, pero sin duda es el amor lo que al final se ve en el marcador.

Sana tú y todo a tu alrededor reverdecerá.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.guru


Sara Espejo