Ningún salario justifica poner en juego tu salud mental

Ningún salario justifica poner en juego tu salud mental

Todos sabemos que el dinero es importante. En el sistema en el cual vivimos el dinero resulta un elemento necesario y si la fuente de ingreso es un salario, esto tendrá diversas formas de afectarnos.  En términos generales, la actitud que nos conviene asumir en cuanto a nuestras finanzas, es la de ver el dinero como uno de los medios que facilitan elementos que deseamos en nuestras vidas.

Darle importancia al dinero está bien y es coherente con lo que vivimos, pero debemos aprender a hacerlo desde la prosperidad. En caso de hacerlo desde la necesidad, nos podemos ver comprometidos a invertir nuestro tiempo en actividades que no nos gustan, no nos llenan y/o colocan en riesgo nuestra salud mental o integridad en cualquier aspecto, a cambio de un salario.

Nuestra salud, en especial, nuestra salud mental, no debe estar en riesgo de verse afectada por ningún actividad, por la cual estemos recibiendo una remuneración. Y somos nosotros los que debemos tomar las medidas adecuadas para equilibrar la situación  bien salir de ella.

Un empleo o actividad remunerada que coloca en riesgo nuestra salud mental se caracteriza por lo siguiente:

Invertimos muchas horas en el trabajo:

Debemos buscar que nuestra vida sea lo más equilibrada posible, para ello en la distribución de tiempo de nuestros días, debe haber espacio para todo lo importante: el trabajo, la familia, el ejercicio, nuestros hobbies, nuestras comidas, nuestros espacios de conexión, como la meditación, oración, contemplación o cualquiera que decidamos y/o cualquier cosa que sintamos que debe estar en nuestra rutina diaria.

Si estamos en un trabajo que nos demanda 10 – 12 horas diarias y a veces más, difícilmente podremos ajustar el resto de nuestras cosas de interés en nuestra jornada diaria.

Jefes explotadores:

Un superior en el organigrama que pretenda que sus empleados se sobrecarguen de trabajo y les coloca actividades que demandan de ellos demasiados recursos, es una fuente clásica que inconformidad laboral y por ende tienden a generar estrés, frustración, desánimo y/o incomodidad en sus colaboradores.

Equipo ineficiente:

Aunque la eficiencia de los equipos de trabajo está muy determinada por el líder del mismo. Tener responsabilidades que cumplir, sin un respaldo que dé la talla puede resultar un verdadero conflicto, que termina por afectar la salud mental de quien lleva la responsabilidad del equipo.

El ambiente de trabajo es hostil:

Salario

Por más capacidad que tengamos de ignorar lo que nos afecta de forma negativa, un ambiente de trabajo incómodo, irrespetuoso, caótico, malicioso, extremadamente competitivo, etc, puede volverse un arma que apunte y amenace de forma constante nuestra salud mental.

Salarios insuficientes:

Que el salario sea bajo, hace que los empleados no se sientan a gusto con lo que hacen y mucho menos que lo hagan con amor. Un salario insuficiente genera angustia en quien lo gana, restando las posibilidades de que logre concentrarse en su trabajo.

Estos son solo algunos casos que convierten una fuente de ingreso salarial en una fuente de problemas personales. Pero debemos ser lo suficientemente responsables de crear las mejores oportunidades para nosotros.

Nadie nos obliga a quedarnos en un trabajo, solo nosotros lo decidimos. Debemos ser capaces de reconocer nuestras capacidades y nuestro valor para podernos ubicar en los lugares en donde sea posible dedicarnos a hacer lo que nos gusta de la mejor manera.

Si podemos callar el miedo a quedarnos sin ingresos, descubrir nuestros talentos y dedicarnos a hacer lo que realmente amamos, habremos descubierto la clave del éxito. En este caso nunca más nos preocuparemos por un ingreso, ni permitiremos que ningún salario ponga en juego nuestra salud mental.

El reconocer qué es lo que nos apasiona hacer y el seguir el camino que nos permita dedicarnos a ello, nos llevará por un camino de abundancia y de éxito. Porque el hacer lo que amamos, deja de ser un trabajo para convertirse en nuestra realización y a ello solo le sigue la abundancia propia del permitirnos vivir en bienestar.

Toma decisiones acertadas y recuerda que tu tiempo es el recurso más valioso con el que cuentas, no lo inviertas en lo que no te hace feliz… Aplica para lugares, relaciones, situaciones, etc.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com


Sara Espejo

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