No poder con todo, no te hace menos

No poder con todo, no te hace menos
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A veces cultivamos la creencia de que tenemos que poder con todo lo que se nos presente, que tenemos que ser fuertes, que tenemos que demostrar la capacidad de afrontar cada vicisitud sin ni siquiera tambalear.

Pero esa presión de que no podemos quebrarnos, solo nos roba fuerzas. No se trata de que tengamos una actitud derrotista, sino que entendamos que no pasa nada si tenemos días malos, que no pasa nada si pedimos ayuda, no pasa nada si rompemos en llanto… O más bien, sí pasa, pasa algo positivo, pasa que estamos escuchándonos y validando lo que sentimos.

Pedir ayuda no es una debilidad

Está bien sentir temor de vez en cuando, está bien que no tengamos la más remota idea de cómo resolveremos algo… Cuando nos sentimos un poco vulnerables, no estamos reconociendo una derrota, estamos entendiendo que debemos pausar, que debemos cambiar o reevaluar las estrategias. Buscar refugio en alguien o pedir ayuda, no debe ser visto como una declaración de que no podemos con lo que asumimos, solo que a veces se nos hace más sencillo algo asistido… Y ¡eso está bien!

Muchas veces cuando somos nosotros los que solemos ayudar a los demás, cuando representamos el apoyo o la figura fuerte, nos alejamos más aun de la posibilidad de mostrar cualquier cosa que nos haga ver débiles, no solo por nuestra imagen, sino por no derrumbar el soporte que otros sienten en nosotros.

Pero debemos entender que en las construcciones hay varios pilares, y que si uno tambalea, los otros pueden sostener la carga. De hecho, quienes amamos y a quienes solemos servir de soporte en algunos casos, se sienten complacidos de que de vez en cuando podamos devolver algo del bien recibido.

Aprender a soltar la carga

La vida siempre tiene subidas y bajadas, siempre habrá días mejores. Pero en esos malos, en los que sentimos que el mundo se nos viene encima, podemos soltar la carga, a veces ni siquiera necesitamos que otro nos ayude, nos basta con dejarla de lado, nos basta con dejar de pensar en ello por un tiempo, que de seguro mientras le restamos atención, las mejores soluciones se presentan.

No poder con todo no es una debilidad, es una condición humana, que nos habla de que estamos tomando para nosotros más de lo que podemos manejar, sin hacernos de lado. A veces nos sobrecargamos de mil cosas y solo cuando colapsamos es que nos damos cuenta de que nos echamos encima demasiado y no paramos, no descansamos, no nos esparcimos e incluso nos olvidamos de ser felices, de nuestras necesidades básicas.

La vida no está para que la resolvamos, sino para que la vivamos, aprendamos a escucharnos, entendiendo que si queremos salir corriendo, olvidarnos de todo o que alguien venga al rescate, es momento de pausar y sobre todo de cambiar nuestra manera de gestionar las cosas.

No esperes que tu cuerpo colapse, que te obligue a una cama, para que tomes una pausa, tómate un descanso de manera voluntaria, dedica tiempo a lo que amas, comparte con las personas que son importantes para ti.

Relájate y confía

Relájate, a veces no son los problemas que tenemos, sino el tiempo que pasamos con ellos en nuestra cabeza, con pensamientos que no nos ayudan a resolver el conflicto, que solo nos quitan la paz. No caigas en las trampas de la mente que te hace sentir culpable si no estás pensando en lo que ves como problemas constantemente. Créeme a veces haces más dejando fuera de tu mente un problema, que dándoles esas infinitas vueltas. Lo que te carga y te hace colapsar es cómo permites que algo te haga peso, cuánta presencia o protagonismo le das.

Confía en el proceso de la vida, en las personas que tienes a tu alrededor, en que todo se resuelve siempre para tu mayor bien y que mientras más desplaces tu preocupación por la certeza de que todo se está resolviendo de la mejor manera, mejor te irá, menos cargado te sentirás…

Eres increíblemente fuerte y valiente, lo sabes, escogiste esta experiencia a sabiendas de que pasarías muchos momentos que te harían sufrir, aunque esa elección la hayas olvidado. Tu fuerza es infinita, pero también lo es tu capacidad de robarte la paz, de preocuparte, de generarte problemas a tu paso…

Dale paz a tu mente

Procura aprender a decirle a la mente que todo está bien, que todo está bajo control, aun cuando no lo sientas así, el simple hecho de repetirlo, te dará algo de paz, trabajarás sobre tu mente subconsciente y comenzarás a ver la solución o la apertura de nuevos caminos a tu paso, solo con el hecho de pensar que así será.

No tienes que probarle nada a nadie, ni buscar un reconocimiento exterior, basta con que entiendas que estás haciendo lo mejor que puedes con los recursos que hasta el momento tienes para que el peso de la carga disminuya en tu espalda… Y si te sirve de algo: nunca tendrás una experiencia de vida que no seas capaz de superar, incluso cuando los resultados no sean los imaginados.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.com

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