El arte de aceptar lo que no puedes cambiar

El arte de aceptar lo que no puedes cambiar
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Aceptar… Tarea que puede tornarse complicada en muchos casos. Todo lo que nos está pasando en este momento, el vernos forzados a estar en casa, convivir de una manera totalmente diferente con quienes compartimos el hogar o bien estar sometidos a una absoluta soledad, es algo a lo que no estamos acostumbrados y que en términos generales no queremos.

Ciertamente podemos revelarnos ante la realidad y simplemente ir en contra del sentido común, nuestra seguridad y para ser un tanto dramáticos contra la humanidad misma. Pero sabemos que eso no daría solución al problema, sino de manera evidente nos haría parte importante de él.

Más allá de la individualidad

Mientras una solución de fondo toma forma, cada uno de nosotros debemos actuar en pro del colectivo, ayudándonos y apoyándonos unos a otros, mientras tratamos de entender que todo lo que está asociado a la necesidad de cada uno se ha quedado pequeño, en comparación a lo que se nos exige como sociedad.

No nos quedemos centrados en la idea de las horas que hemos estado aislados, ni mucho menos en las que nos deben faltan. No nos lamentemos por los gritos de los niños alrededor, ni de pasar horas en la cocina. Dejemos de lado el no poder ir al gimnasio o a reunirnos con los amigos.

Dejemos de enfocarnos en lo que no podemos hacer y resaltemos lo que sí podemos. Podemos agradecer que nuestro planeta está tomando un descanso de nosotros, que tan mal solemos tratarlo. Que podemos reevaluar nuestra vida y tomarnos el tiempo para pensar si aquello a lo que dirigimos nuestras energías día a día realmente lo vale.

Tenemos una oportunidad de reenfocarnos, de conocernos más allá de lo que estamos acostumbrados. Podemos aprender a valorar lo que ahora nos resulta limitado y es una buena oportunidad para darnos cuenta de que todo aquello que considerábamos prioritario e impostergable, no lo es cuando se ve frente a una realidad que pone en riesgo nuestra vida, la de quienes queremos y la de muchos otros que aunque no conocemos nos duelen.

Fluir con la experiencia

Evitemos el sufrimiento y mantengámonos en el presente, fluyendo con lo que estamos viviendo. Marquemos nuestra intención en una pronta salida a esta situación, pero fluyamos y practiquemos el crecer en medio de la adversidad.

Vivamos un día a la vez, un momento a la vez. Cuando nos mantenemos en el presente, le podemos hacer frente a lo que nos ocurre, pero si le permitimos a nuestra mente viajar al futuro con algo de miedo en el equipaje, nos llenamos de ansiedad y perdemos cualquier cosa positiva que pueda otorgarnos el instante presente.

Es complicado mantenernos tranquilos ante una situación como la que vivimos, pero acostumbremos nuestra mente a descansar y a que colabore con nuestro intención de estar acá y ahora, aceptando lo que nos trae este momento, sin pelearnos con el Universo, que en su totalidad ha creado este instante.

Si no podemos cambiar una situación, no tiene mucho sentido resistirnos a ella, ni siquiera preocuparnos por ella. Podemos aceptar que está ocurriendo y también podemos aceptar la atención y el enfoque que le damos, haciendo de esta manera que nos fortalezca o que nos debilite.

Tratemos en lo posible de conectarnos con lo que nos da paz, con lo que nos hace bien, de estar unidos a quienes amamos a pesar de la distancia física, de sentarnos a meditar y entrar en conexión con esa parte de nosotros que sabe cuál es el plan y nos invita a aceptar, a confiar y fluir con todo lo que está en curso, a sabiendas de que pasará y que nos dejará un mundo mejor y una consciencia colectiva mucho más elevada.

Por: Sara Espejo – Reencontrate.gurú


Sara Espejo

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