Salmo 35: Protégete de todo aquel que te desea el mal

Salmo 35: Protégete de todo aquel que te desea el mal
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Nada mejor que el Salmo 35 para apartar de ti a todo aquel que te quiera hacer daño.

Las personas envidiosas siempre están por allí tratando de afectar a los demás con sus malas vibras. Generalmente, cuando estamos avanzando en nuestra vida y logrando nuestras metas, nos sentimos atacados por chismes, envidias y personas mal intencionadas o aprovechadas.

Es ahí cuando realmente necesitamos de nuestra fortaleza espiritual para contrarrestar todo intento de bajar nuestra energía vibracional. Seguir nuestro camino trazado con fe y certeza de que estamos acompañados por nuestro creador, es una buena decisión.

El Salmo 35 te protege contra el mal

Una oración perfecta para encontrar la paz y la calma, la podemos obtener del salmo 35, en donde pides la protección divina ante las amenazas de ciertas personas que tienen la maldad por dentro, siendo inescrupulosas, envidiosas o que desean verte fracasar.

Es el salmo escrito por David, cuando se sentía acechado por sus enemigos, pidiendo protección y salvación, al Dios todopoderoso.

Salmo de David para la protección:

Repite diariamente esta oración y sentirás el poder supremo de Dios en ti. Es una plegaria pidiendo ser librado de los enemigos.

salmo 35 de la biblia

  1. Disputa, oh Dios, con los que contra mí contienden;
    Pelea contra los que me combaten.
  2. Echa mano al escudo y al pavés,
    Y levántate en mi ayuda.
  3. Saca la lanza, cierra contra mis perseguidores;
    Di a mi alma: Yo soy tu salvación.
  4. Sean avergonzados y confundidos los que buscan mi vida;
    Devuélvelos atrás y avergüenza a los que mi mal desean.
  5. Sean como el tamo delante del viento,
    Y el ángel de Dios los acose.
  6. Sea su camino tenebroso y resbaladizo,
    Y el ángel de Dios los persiga.
  7. Porque sin causa escondieron para mí su red en un hoyo;
    Sin causa cavaron hoyo para mi alma.
  8. Véngale el quebrantamiento sin que lo sepa,
    Y la red que él escondió lo prenda;
    Con quebrantamiento caiga en ella.
  9. Entonces mi alma se alegrará en Dios;
    Se regocijará en su salvación.
  10. Todos mis huesos dirán: Dios, ¿quién como tú,
    Que libras al afligido del más fuerte que él,
    Y al pobre y menesteroso del que le despoja?
  11. Se levantan testigos malvados;
    De lo que no sé me preguntan;
  12. Me devuelven mal por bien,
    Para afligir a mi alma.
  13. Pero yo, cuando ellos enfermaron, me vestí de cilicio;
    Afligí con ayuno mi alma,
    Y mi oración se volvía a mi seno.
  14. Como por mi compañero, como por mi hermano andaba;
    Como el que trae luto por madre, enlutado me humillaba.
  15. Pero ellos se alegraron en mi adversidad, y se juntaron;
    Se juntaron contra mí gentes despreciables, y yo no lo entendía;
    Me despedazaban sin descanso;
  16. Como lisonjeros, escarnecedores y truhanes,
    Crujieron contra mí sus dientes.
  17. Señor, ¿hasta cuándo verás esto?
    Rescata mi alma de sus destrucciones, mi vida de los leones.
  18. Te confesaré en grande congregación;
    Te alabaré entre numeroso pueblo.
  19. No se alegren de mí los que sin causa son mis enemigos,
    Ni los que me aborrecen sin causa guiñen el ojo.
  20. Porque no hablan paz;
    Y contra los mansos de la tierra piensan palabras engañosas.
  21. Ensancharon contra mí su boca;
    Dijeron: !!Ea, ea, nuestros ojos lo han visto!
  22. Tú lo has visto, oh Dios; no calles;
    Señor, no te alejes de mí.
  23. Muévete y despierta para hacerme justicia,
    Dios mío y Señor mío, para defender mi causa.
  24. Júzgame conforme a tu justicia, Dios mío,
    Y no se alegren de mí.
  25. No digan en su corazón: !!Ea, alma nuestra!
    No digan: !!Le hemos devorado!
  26. Sean avergonzados y confundidos a una los que de mi mal se alegran;
    Vístanse de vergüenza y de confusión los que se engrandecen contra mí.
  27. Canten y alégrense los que están a favor de mi justa causa,
    Y digan siempre: Sea exaltado Dios,
    Que ama la paz de su siervo.
  28. Y mi lengua hablará de tu justicia
    Y de tu alabanza todo el día.

Que nos enseña este Salmo?

El salmista David se ha ganado el odio de sus enemigos, no por ser malo, al contrario, ha tenido buenas acciones, ha sido bondadoso y ha ayudado a todos los que ha podido. Pero precisamente por ser una persona tan querida y llena de luz, lo acechan las entidades oscuras, ya que no pueden soportar su luz, y quieren bajar su vibración.

De esta situación aprendemos que la historia de David da a entender que mientras más metas tengas, más obstáculos encontrarás a tu alrededor. Decretar la paz y la prosperidad a través de tu fe, te salva siempre!

A pesar de las piedras en el camino, si te aferras a Dios y a la fe de que lo lograrás, tu éxito estará asegurado.

No te centres en los obstáculos (enemigos), céntrate en el amor a Dios y en la certeza de que él está ahí contigo, acompañándote y derribando las piedras en tu camino.

lee los salmos

No te enfoques en tus enemigos, ni en las personas que te quieren hacer daño, puesto que esa energía se volvería en contra de ti.

¡Enfócate en tus metas y en la certeza de que Dios siempre está contigo!

Practica el salmo 35 y ve por tus sueños!

Dios es AMOR, por lo tanto, todo lo que hagas enfocado en el amor hará que tu camino se vaya abriendo a tu paso. No guardes rencor, no te ensañes con nadie, así que no le des fuerza a esos sentimientos bajos y dañinos.

Tu tienes el control, cuando estás en sincronía con Dios y su amor infinito!

Por: Loubna Hatem ∼ Reencontrate.Guru


Loubna Hatem

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